Demasiado preocupante. El reblog es obligatorio, como una obligación moral.
“Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes.”
Thomas Mann
“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.”
“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.”
Julio Cortázar
Los recuerdos son líneas sobre la blancura: vamos a borrarlas; vamos a ser distintos; vamos a no ser…
José Saramago - “Las intermitencias de la muerte”
- La reencarnación es una expresión poética de lo que realmente es la memoria colectiva. Hace poco leí un artículo escrito por un bioquímico que dice que cuando nace un hombre tiene mil millones de años de memoria a los que recurrir. Es ahí donde heredamos nuestros instintos.
- Me gusta la idea. Es como si todos nos comunicáramos telepáticamente aun sin ser conscientes de ello. Eso explicaría por qué hay tantos avances aparentemente espontáneos mundialmente en las ciencias y las artes. Digo, en todos lados se dan los mismos resultados. Por ejemplo, alguien sentado frente a su ordenador descubre algo y casi al mismo tiempo mucha gente más de todo el mundo descubre lo mismo. Hubo un estudio donde aislaron a un grupo de personas y calificaron su habilidad para resolver crucigramas en relación con la población general. Luego les dieron un crucigrama que ya habían resuelto miles de personas. Las calificaciones subieron como un 20%. O sea que una vez que las respuestas están en el aire la gente puede tomarlas. Es como si todos compartiéramos nuestras experiencias de forma telepática.
Tricky - Hell is round the corner
Portishead’s Glory box Mix
“No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber "crimental” si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre? […] Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. […] Toda literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran.“
George Orwell
La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás
filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa
repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?
El mito del eterno retorno viene a decir, per negatio-nem, que una vida que desaparece de una
vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha
sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario
que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo catorce que no
cambió en nada la faz de la tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos,
trescientos mil negros.
¿Cambia en algo la guerra entre dos Estados africanos si se repite incontables veces en un
eterno retorno?
Cambia: se convierte en un bloque que sobresale y perdura, y su estupidez será irreparable.
Si la Revolución francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría
menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años
sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una
pluma, no dan miedo. Hay una diferencia infinita entre el Robespierre que apareció sólo una vez en la
historia y un Robespierre que volviera eternamente a cortarle la cabeza a los franceses.
Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las
cosas aparecen de un modo distinto ha como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de
su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es
posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la
nostalgia; todo, incluida la guillotina.
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un
libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi
infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración
de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me
habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?
Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un
mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado
de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido.
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a
la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa
sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche
llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht).
Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre
ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la
poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga
más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada
sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el
aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus
movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
Este fue el interrogante que se planteó Parménides en el siglo sexto antes de Cristo. A su juicio todo el
mundo estaba dividido en principios contradictorios: luz-oscuridad; sutil-tosco; calor-frío; ser-no ser.
Uno de los polos de la contradicción era, según él, positivo (la luz, el calor, lo fino, el ser), el otro
negativo. Semejante división entre polos positivos y negativos puede parecemos puerilmente simple.
Con una excepción: ¿qué es lo positivo, el peso o la levedad?
Parménides respondió: la levedad es positiva, el peso es negativo.
¿Tenía razón o no? Es una incógnita. Sólo una cosa es segura: la contradicción entre peso y
levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones.





